LA EMPRESA ESTÚPIDA: Manual para quebrar su reputación

May 27, 2026

“Un estúpido es una persona que causa daño a otra persona o grupo sin obtener ganancia para sí mismo, o incluso dándose un tiro en el pie en el proceso”. (Carlo M. Cipolla)

El título es fuerte, de acuerdo. Pero si usted quiere destruir el valor que le tomó años construir, no necesita un desastre externo ni una conspiración. Sólo necesita cultivar una empresa que se dispara al pie.

Para ser claro: esto no es un error puntual ni falta de inteligencia. Es un estado de comodidad y arrogancia. Es lo que ocurre cuando la gente más capaz acepta decisiones absurdas porque nadie se atreve a decir: “Esto no tiene sentido”.

La anatomía de una crisis anunciada

En mi experiencia, la mayoría de crisis de imagen y reputación que me toca atender no nace de la mala suerte, sino de torpeza procesal. Son crisis que se gestan en procesos que un día se volvieron sagrados e incuestionables.

La comodidad como veneno. Aquí siempre se ha hecho así”, suele preceder al impacto. Cuando la zona de confort se instala en el directorio, los riesgos se barren bajo la alfombra hasta que la alfombra ya no tapa nada.

La falta de cuestionamiento. Con frecuencia veo organizaciones donde el líder sólo escucha lo que quiere oír. En ese instante, la empresa pierde su sistema inmunológico. No porque falte talento, sino porque sobra autocensura. La crítica interna es la vacuna contra una crisis externa; sin ella, la organización se vuelve vulnerable y arriesgadamente costosa.

Procesos torpes, resultados fatales. Es increíble ver la cantidad de procesos diseñados para la comodidad administrativa que ignoran la sensibilidad del mercado. Cuando una empresa antepone su “lógica de costumbre” al sentido común de sus colaboradores, clientes, proveedores y una larga lista de audiencias clave, la reputación se quiebra en minutos.

Y aquí está el mecanismo menos visible: la torpeza (o la estupidez), se vuelven normales. No porque todos sean torpes o estúpidos, sino porque el sistema premia al que no incomoda, al que no interrumpe, al que no deja huella. La organización se vuelve peligrosa para sí misma cuando el costo de cuestionar es mayor que el costo de callar.

¿Cómo salir de este patrón?

Corregir estos procesos no es sólo técnico. Es cultura y carácter. Para proteger la reputación, primero hay que mirarse al espejo y admitir las propias torpezas. La gestión de una crisis empieza mucho antes del escándalo mediático: empieza el día en que usted permite que un empleado cuestione un proceso absurdo sin que eso le cueste el puesto.

Reflexión útil

Si el artículo y su título lo han incomodado no es lo importante; úselo como ejercicio interno. Es simple y revela mucho:

  • Cuando alguien dice “esto no tiene sentido”, ¿se corrige el proceso o se corrige al mensajero?
  • ¿Qué prácticas generan quejas repetidas, pero siguen intactas porque no escucharlas es una “tradición”?
  • ¿Qué decisiones absurdas se siguen tomando por miedo a contradecir a alguien?
  • ¿Qué verdades se conocen, pero nadie las discute?

En Pérez-Noboa Consultores, gestionamos la IMAGEN, REPUTACIÓN y GESTIÓN DE CRISIS INSTITUCIONAL desde la causa: operación, decisiones y gobernanza. Una conversación breve permite identificar si su organización está normalizando decisiones y procesos que crean desconfianza y restan valor reputacional. Conversemos sin compromiso.

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Fuentes mínimas consultadas

  • Cipolla, Carlo M. Las leyes fundamentales de la estupidez humana.
  • Alvesson, Mats y Spicer, André. The Stupidity Paradox (La paradoja de la estupidez).